Jorge Morel nació en Buenos Aires el 9 de Mayo del 1931 con el nombre de Jorge Scibona. La familia era descendente de Sicilia. Por motivos de mala pronunciación con su apellido, fue aconsejado que lo sustituyera por el apellido Morel.
Morel empezó a tocar la guitarra a la edad de siete años bajo la tutela estricta de su padre, Domingo, quien reconoció su talento innato e hizo muchos sacrificios para que pudiera continuar su educación musical y en definitiva su carrera. Cuando Jorge tenía 12 años, su padre le regaló una guitarra de la Casa Nuñez, un instrumento muy bueno que continuó tocando hasta que desafortunadamente se le estropeó en el 1959. Con esa guitarra que tanto adoró de Casa Nuñez, Jorge preparó su técnica, estudiando en la Academia del Profesor Pablo Escobar. Después de graduarse, Morel acompañó a Escobar en programas de radio y conciertos en Argentina.
Morel fue invitado a tocar al Ecuador, Colombia y Cuba. En Cuba recibió un merecido reconocimiento con una calurosa acogida por su habilidad guitarrística. En Cuba fue donde grabó su primer disco en 1959. Unos años después, Maestro Morel grabó su segundo álbum con la Decca y después tres discos más le siguieron. Debido a la política cubana en esas fechas, Morel viajó a Puerto Rico. Puerto Rico estaba más cerca a los Estados Unidos y en particular a la ciudad en la que profesionalmente aspiraba alcanzar sus sueños, Nueva York.
Fue en Puerto Rico donde Morel conoció al amor de su vida, Olga, con la que se casó en 1961. Tuvieron una hija, Francesca.
Vladimir Bovri, el legendario Presidente de la Sociedad de Guitarra Clásica de Nueva York, escuchó las maravillosas interpretaciones de Morel en Puerto Rico y preparó el camino para organizarle conciertos en California y Hawaii y eventualmente su debut en Carnegie Hall. Esto cambió el rumbo de su vida y el de su esposa Olga para vivir en la ciudad de Nueva York donde el Maestro Morel estudió composición durante dos años con Rudy Schramm.
Después de mudarse a Nueva York, el Village Gate se convirtió en el lugar frecuente donde Morel tenía la oportunidad de colaborar con leyendas del jazz Errol Garner, Dizzy Gillespie, Stan Kenton y Herbie Mann. También durante este tiempo, conoció a Chet Atkins, de gran reconocimiento por su estilo de música “ fingerstyle. “ Chet se dio cuenta de su talento tan especial y le facilitó el camino a Morel para grabar un disco con la RCA Victor. Esta amistad tan especial catapultó la carrera de Morel y continuó hasta el fallecimiento de Atkins. ( Morel, con la gentileza que le caracterizaba, más tarde le regaló su guitarra Manuel Velazquez después de oír a la esposa de Atkins que Chet estaba buscando precisamente una Velazquez).
Después de grabar un nuevo álbum, Morel fue de gira por Canadá y los Estados Unidos donde dio alrededor de unos 70 conciertos al año. Morel a menudo tocaba en ciudades remotas donde no habían tenido la oportunidad de escuchar la guitarra clásica. Tocó también miles de conciertos internacionales. En Polonia, donde era muy apreciado, aceptaba tocar por honorarios muy bajos que ellos podían disponer. Para Morel, su dedicación era componer y mientras pudiera alcanzar un nivel de vida que lo sustentara era más que suficiente para él.
La reputación de Morel como músico y más importante como compositor, progresó a lo largo de su carrera. Cultivó un estilo personal único con una expresión artística sofisticada. La contribución creativa de Morel como compositor ha recibido el respeto y el reconocimiento de sus compañeros de profesión y se estableció en su carrera como uno de los líderes que han contribuído al desarrollo progresivo de la guitarra clásica. A través de sus propias composiciones y arreglos, Morel ha aportado sustancialmente al repertorio de la guitarra clásica con obras que imponen a la escuela tradicional de la guitarra una exigencia técnica y estilística. Morel como compositor prolífico, escribió para guitarra solista, para Dúos, conciertos de guitarra y orquesta y quintetos de música de cámara.

